La calificación de la añada es uno de los días más esperados en la Denominación de Origen, y ya hay nota. El Consejo Regulador Ribera del Duero ha calificado la vendimia 2024 como Muy buena.
Los vinos de 2024 se unen así a otras añadas de interés, como las de 2023, 2022 y 2018, la histórica helada de 2017, 2016, 2014, 2012, 2008, 2007, 2005, 2003, 2002, 2000, 1998, 1994, 1991, 1985, 1983 y la primera, en 1982.
Vinos muy intersantes y con capacidad de guarda
Según explica el presidente del Consejo Regulador, Enrique Pascual, la cosecha 2024 ha rozado “por poco” la excelencia, y serán vinos “muy interesantes” y “con capacidad de guarda”.
Hay que recordar que, en la historia de la Ribera del Duero, ha habido trece añadas Excelentes, veinte Muy Buenas, siete Buenas, dos Regulares y ninguna Deficiente. Las únicas catalogadas como ‘regulares’ correspondieron a los años 1993 y 1984.
En la categoría de Buenas, encontramos las añadas de 2013, 2006, 1997, 1992, 1990, 1988 y 1987, mientras que la casilla de Excelente se marcó en los años 2020, 2019, 2015, 2011, 2010, 2009, 2004, 2001, 1999, 1996, 1995, 1989 y 1986.
Comité excepcional de cata
La decisión depende, cada año, de un comité excepcional de calificación, que está formado por periodistas especializados, sumilleres, enólogos y profesionales de la distribución. En esta ocasión, han participado: Luis Morones, mejor sumiller de México y embajador de la Denominación de Origen Ribera del Duero; Paz Álvarez, periodista de El País; Santi Rivas, campeón de España de Catas a Ciegas por Equipos 2018 y subcampeón en 2023; José Luis Pérez, redactor jefe en El Diario Montañés y responsable de suplementos como Cantabria en la Mesa; Federico Oldenburg, periodista especializado en vinos y gastronomía; Consuelo Albarrán, miembro del panel de cata de la DO Ribera del Duero; Jaime Suárez, enólogo en la bodega Dominio de Atauta; Álvaro Izquierdo, director técnico y director general de Bodegas Viña Mayor; Galo López Cristóbal, director y enólogo de la bodega López Cristóbal, y Silvia Herrera, enóloga y propietaria de la bodega Melida Wines.
Por primera vez en la historia, el Consejo Regulador ha retrasado, de mayo a finales de octubre, la celebración de esta cata, que sin duda marca el devenir de las ventas de ese año. Según explican, el motivo es que los catadores puedan ver mejor cómo es la evolución de los vinos a calificar.
Tradición y esencia
Aunque el mercado parece imponer un cambio de tendencia, que pasa por vinos más afrutados y con menos madera, el presidente del Consejo Regulador Ribera del Duero insiste en la importancia de mantener un equilibrio, para no perder nunca lo que ha hecho a esta tierra única: “la tradición y la esencia”. “Se está haciendo maravillosamente bien”, asegura Enrique Pascual.